Principal La inversión privada en I+D crece, mientras el gasto público se frena

La inversión privada en I+D crece, mientras el gasto público se frena

La inversión de las empresas en momentos de crecimiento, una de las claves del aumento de la capacidad investigadora

 

i+d investigación

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hizo públicas ayer sus perspectivas sobre Ciencia, Tecnología e Innovación 2016.

Entre sus conclusiones se extrae que la capacidad global en Investigación y Desarrollo (I+D) se ha doblado en los últimos 15 años. La expansión, tal y como confirma el estudio, viene conducida especialmente por el aumento del gasto de las empresas en I+D en momentos de crecimiento económico.

Así, según la OCDE esta cifra ha crecido más rápidamente en el sector privado en tiempos de bonanza económica, frente a la aportación del sector público. Sin embargo, aunque las empresas continuarán confiando en la inversión en I+D para competir en mercados globlales, la expansión de este gasto por parte de las compañías podría ser más lento o incluso detenerse, aseguran desde la OCDE.

En este sentido, los gobiernos nacionales seguirán siendo los principales actores de la investigación en un futuro previsible, tal y como confirma el informe. Por eso mismo, desde la OCDE indican que una mayor participación empresarial podría reforzar un mercado proclive a la investigación académica, ya que es poco probable que el porcentaje de gasto público que se destina a I+D aumente, por lo que será necesario encontrar nuevas fuentes de financiación, incluso de filántropos y fundaciones privadas.

Este hecho podría provocar “un cambio sobre los objetivos de la I+D pública en el futuro”, tal y como revela el informe. Asimismo, desde la OCDE explican que “en el largo plazo, las universidades tienen mayor capacidad de captar la financiación de las empresas”.

Peticiones de la ciudadanía

Los principales factores que afectan a la sociedad en el día de hoy, como su envejecimiento, el cambio climático, los problemas de salud o la creciente digitalización, marcarán la agenda futura de la investigación. Un campo que, además de aportar beneficios como el aumento de la esperanza de vida o la reducción de las emisiones de CO2, deberá hacer frente a importantes retos, especialmente en el ámbito ético, los cuales siguen todavía en el aire.

Algunos de ellos son: el aumento de las desigualdades, la desaparición de puestos de trabajo en beneficio de la robótica o la inteligencia artificial, así como la privacidad durante el análisis de grandes datos. En cuanto a la situación futura de los investigadores, el estudio revela que estas carreras profesionales continurán siendo inciertas, especialmente para las mujeres. Un dato que podría suponer una disminución en la atracción de talento futuro para este sector.

Fuente: elEconomista

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